Desde los inicios de la psicología ha existido un debate entre diversas corrientes sobre qué es fundamental para comprender al ser humano. Cada una ha defendido su propia perspectiva sobre la vida. El conductismo, por ejemplo, sostiene que el ser humano se define por su conducta y su relación con el ambiente.
Hoy en día este debate continúa, y las reflexiones actuales reflejan la manera en que la sociedad piensa.
Una mirada que cambia con la época
Si hacemos una revisión histórica, podemos observar cómo en la Edad Media las personas con trastornos mentales eran tratadas de manera brutal: algunas eran quemadas por considerarse malditas, mientras que otras eran vistas como santas.
Aunque muchas cosas han cambiado, especialmente con los avances tecnológicos, la comprensión de la persona sigue estando influida por los valores sociales predominantes. Así, en la actualidad hablamos de personas con enfermedades mentales o de individuos sanos, a diferencia de épocas pasadas donde se utilizaban términos como «normales» o «neuróticos».
En el ámbito terapéutico hoy no se actúa con la misma agresividad que en la Edad Media, pero aún se cometen injusticias contra quienes sufren.
La pregunta no es el sufrimiento, sino su porqué
El verdadero problema no radica solo en el sufrimiento, que es simplemente una forma de enfrentar la vida, sino en la pregunta de por qué sufrimos.
Podemos concluir que el sufrimiento proviene de emociones y sentimientos que generan pensamientos recurrentes, como la culpa o la soledad. Ante estos pensamientos, la persona intenta resolver su situación, pero a menudo se siente atrapada en un ciclo que solo le provoca angustia, ansiedad y depresión.
Detrás de cada emoción hay una historia
Nada de lo que sentimos aparece porque sí. Detrás de la ansiedad, la tristeza, la soledad o la culpa existe siempre una historia, una manera de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo.
Comprender el origen de nuestro sufrimiento, tal y como comentaba en el artículo «Ansiedad, estrés laboral y depresión: ¿es suficiente con una baja laboral y medicación?», es el primer paso para poder transformarlo.
Ese proceso de comprensión es, en definitiva, aquello que se trabaja en la terapia individual.
Nada de lo que sentimos aparece porque sí. Comprender el origen del sufrimiento es el primer paso para poder transformarlo.