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Acompañamiento psicológico en conducta infantil en Sabadell
ETIQUÉTAME, PERO NUNCA ME ENTENDERÁS
Vivimos rodeados de etiquetas. A veces necesitamos poner un nombre a lo que nos ocurre para intentar comprenderlo, pero otras veces la etiqueta termina sustituyendo a la persona.
Pedir una primera visita
Detrás de un diagnóstico, de una conducta o de una determinada manera de ser existe siempre una historia que no puede resumirse en una sola palabra.
Comprender a una persona significa ir más allá de aquello que se ve desde fuera. Porque nadie puede quedar reducido a una etiqueta, y quizá una de las formas más profundas de ayudar sea intentar descubrir qué hay detrás de ella.
Comprender una conducta no significa justificarla. Significa intentar descubrir qué hay detrás de ella.
Vicente Navarro Escriba
Psicólogo General Sanitario · Colegiado n.º 5636 (COPC)
¿Qué es la conducta infantil?
La conducta infantil es una de las formas que tiene un niño de relacionarse con el mundo y de expresar lo que le ocurre.
Un niño no siempre puede decir «estoy preocupado», «tengo miedo», «me siento solo» o «no sé qué hacer con lo que me pasa». A veces lo expresa de otra manera: desobedeciendo, enfadándose, aislándose, llorando, teniendo rabietas o cambiando su comportamiento.
Por eso, cuando un niño presenta una conducta que nos preocupa, quizá la primera pregunta no debería ser solamente «¿qué está haciendo?», sino también «¿qué nos está intentando decir?».
Comprender una conducta no significa justificarla. Significa intentar descubrir qué hay detrás de ella.
Cómo se manifiesta
Síntomas
Las dificultades de conducta infantil pueden manifestarse mediante:
- Rabietas frecuentes
- Desobediencia
- Agresividad
- Impulsividad
- Mentiras
- Problemas para aceptar límites
- Cambios bruscos de comportamiento
- Dificultades para relacionarse con otros niños
También puede aparecer lo contrario: un niño excesivamente callado, aislado, triste o que deja de hacer cosas que antes disfrutaba.
No todas las conductas tienen el mismo significado. Una rabieta puede ser simplemente una rabieta, pero también puede ser la manera que encuentra un niño para expresar una frustración que todavía no sabe manejar.
Cada conducta tiene un contexto. Antes de intentar cambiarla, quizá convenga comprenderla.
El momento de consultar
¿Cuándo pedir ayuda?
Cuando una conducta deja de ser algo puntual y comienza a repetirse, intensificarse o interferir en la vida del niño.
Cuando afecta a la convivencia familiar, al colegio, a las relaciones con otros niños o al bienestar del propio niño.
También cuando los padres sienten que han probado diferentes maneras de actuar y ninguna parece funcionar.
No hace falta esperar a que el problema sea grave. A veces intervenir cuando todavía estamos ante las primeras señales permite comprender mejor qué está ocurriendo.
No se trata de buscar culpables. Se trata de comprender qué está sucediendo y encontrar una manera diferente de afrontarlo.
El proceso terapéutico
¿Cómo se trabaja?
Trabajar la conducta infantil no consiste solamente en conseguir que el niño obedezca.
Primero hay que intentar comprender qué está ocurriendo. Qué sucede antes de la conducta, qué hace el niño, cómo responden los adultos y qué ocurre después.
También hay que tener en cuenta su edad, su personalidad, su entorno, sus relaciones y aquello que puede estar viviendo en ese momento.
A veces habrá que trabajar directamente con el niño. Otras veces será más importante ayudar a los padres a modificar determinadas formas de responder.
El niño puede ser quien manifiesta el problema, pero eso no significa necesariamente que el problema esté solamente en él.
Cuando es necesario, el trabajo puede realizarse mediante terapia infantil, adaptando la intervención a la edad y a las características de cada niño. Si la situación afecta a toda la familia, puede complementarse con terapia familiar. Y cuando las dificultades aparecen en la adolescencia, puede ser conveniente la terapia para adolescentes.
Enfoques terapéuticos
¿Qué tipo de terapias pueden ayudar?
La terapia cognitivo-conductual puede ser útil para trabajar determinadas conductas, hábitos, límites y formas de afrontar la frustración.
También pueden resultar importantes los enfoques sistémicos y familiares, especialmente cuando la conducta está relacionada con las dinámicas que existen en casa.
Desde una perspectiva integradora, pueden incorporarse además elementos humanistas, emocionales y otros enfoques que permitan comprender la historia y las necesidades particulares del niño.
No se trata de aplicar una técnica porque el niño «se porte mal». Se trata de comprender al niño que existe detrás de esa conducta.
Puede conocerse mi enfoque terapéutico con más detalle.
Diagnóstico diferencial
¿Cuándo puede confundirse con otros problemas?
Una dificultad de conducta puede estar relacionada con diferentes situaciones: ansiedad, estrés, problemas familiares, dificultades escolares, problemas de adaptación o determinadas dificultades del desarrollo.
También puede confundirse con problemas como el TDAH u otras dificultades cuando algunos de los comportamientos pueden parecer similares.
En otros casos, las dificultades pueden aparecer junto a síntomas relacionados con la depresión o con situaciones de conflicto dentro de la familia.
Pero un niño que se mueve mucho, que desafía constantemente o que no consigue concentrarse no necesariamente está «mal educado». Y un niño que se porta mal no necesariamente tiene un trastorno.
Por eso es importante no etiquetar demasiado deprisa.
Antes de poner una etiqueta, quizá convenga hacer algo más sencillo: escuchar lo que la conducta está intentando decir.
Opiniones de pacientes
En pocas sesiones ayudó a nuestro hijo a ganar la confianza necesaria para dormir fuera de casa. Agradecemos mucho el resultado.
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Preguntas frecuentes sobre conducta infantil
¿Cuándo debería preocuparme por la conducta de mi hijo?
Cuando una conducta deja de ser puntual, comienza a repetirse o interfiere en la convivencia familiar, el colegio, las relaciones con otros niños o el bienestar del propio niño.
¿Una mala conducta significa que existe un trastorno?
No necesariamente. Una conducta puede estar relacionada con la edad, la personalidad, una situación familiar, dificultades escolares, ansiedad, estrés, problemas de adaptación u otras circunstancias. Es importante comprender el contexto antes de establecer una explicación.
¿La terapia infantil implica solamente trabajar con el niño?
No siempre. Dependiendo de la situación, puede ser necesario trabajar directamente con el niño, orientar a los padres o intervenir sobre determinadas dinámicas familiares. La intervención se adapta a las necesidades de cada caso.
¿Puede una dificultad familiar aparecer como un problema de conducta?
Sí. En ocasiones un niño puede expresar mediante su conducta aquello que está ocurriendo en su entorno familiar y que todavía no puede expresar de otra manera. Por eso puede ser importante valorar también las relaciones y dinámicas familiares.
¿Puede confundirse la conducta infantil con el TDAH?
Algunos comportamientos pueden parecer similares, pero una dificultad de conducta no significa necesariamente que exista TDAH. Es importante valorar la historia del niño, el contexto y la forma en que aparecen las dificultades.
¿Puedo solicitar una primera visita?
Sí. Puede solicitarse una primera visita en la consulta de Sabadell Centro o realizar las sesiones de forma online, según las características de cada situación.
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