NO TEMO A MI ANSIEDAD :CAMINA CONMIGO

LA ANSIEDAD SERA SIEMPRE UNA COMPAÑERA FIEL, AUNQUE MUCHOS LE TENGAN MIEDO YO SIEMPRE LA QUERRE JUNTO A MÍ.

¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

Para mí, la ansiedad siempre ha tenido algo de parecido con la fiebre: es una reacción de nuestro organismo ante algo que percibe como una amenaza. La fiebre nos avisa de que algo está ocurriendo, pero no es necesariamente la enfermedad; del mismo modo, la ansiedad puede ser una señal de que algo en nuestra vida, en nuestro cuerpo o en nuestra manera de afrontar determinadas situaciones necesita ser escuchado.

La ansiedad, en sí misma, no es nuestro enemigo. Puede ayudarnos a reaccionar, protegernos y prepararnos. El problema aparece cuando esa respuesta se mantiene, se vuelve excesiva o aparece cuando ya no existe un peligro real.

La fiebre puede llegar a ser peligrosa, pero normalmente buscamos qué la está provocando. Con la ansiedad ocurre algo parecido: más que intentar hacer desaparecer inmediatamente el síntoma, conviene preguntarse qué hay detrás de él.

SÍNTOMAS

 

La ansiedad puede manifestarse de muchas maneras y no siempre lo hace igual en todas las personas. Puede aparecer como inquietud, tensión, sensación de peligro, preocupación constante, dificultad para concentrarse, irritabilidad o sensación de no poder desconectar.

También puede expresarse a través del cuerpo: palpitaciones, sensación de falta de aire, opresión en el pecho, temblores, sudoración, mareo, molestias digestivas o dificultades para dormir.

A veces la persona llega a pensar que algo grave está ocurriendo físicamente. Y precisamente por eso es importante no atribuir automáticamente cualquier síntoma físico a la ansiedad: determinados síntomas pueden tener otras causas y deben valorarse adecuadamente.

¿CUÁNDO PEDIR AYUDA?

Cuando la ansiedad empieza a ocupar demasiado espacio en la vida.

Cuando impide dormir, trabajar, estudiar, relacionarse o disfrutar de aquello que antes formaba parte de la vida cotidiana. También cuando aparecen evitaciones, miedo constante o una preocupación que parece no encontrar nunca descanso.

No es necesario esperar a que el sufrimiento sea insoportable para pedir ayuda. A veces hacerlo cuando todavía se conserva cierta capacidad para comprender lo que está ocurriendo permite intervenir antes de que la ansiedad termine organizando nuestra vida

¿CÓMO SE TRABAJA?

No existe una única manera de trabajar la ansiedad, porque tampoco existe una única causa.

En psicoterapia es importante comprender qué está ocurriendo: qué situaciones la desencadenan, qué pensamientos aparecen, cómo responde el cuerpo, qué conductas mantenemos y qué significado tiene todo ello para cada persona.

En ocasiones será necesario aprender a relacionarse de otra manera con los pensamientos y las sensaciones corporales. En otras, habrá que profundizar en conflictos, pérdidas, relaciones, exigencias, miedos o circunstancias vitales que pueden estar sosteniendo la ansiedad.

No se trata solamente de aprender a estar tranquilo. Se trata de comprender por qué hemos dejado de estarlo.

¿QUÉ TIPO DE TERAPIAS PUEDEN AYUDAR?

Existen diferentes enfoques psicológicos que pueden resultar útiles para trabajar la ansiedad. La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a identificar y modificar determinados pensamientos y conductas que mantienen el problema.

Otros enfoques, como la terapia humanista, existencial, sistémica o psicodinámica, pueden permitir comprender la ansiedad desde otras perspectivas, atendiendo a la historia personal, las relaciones, los conflictos internos y el significado que tiene aquello que está ocurriendo.

Por eso considero especialmente importante que el tratamiento no se limite a aplicar una técnica de manera automática. Cada persona necesita ser comprendida desde su propia historia y circunstancias.

¿CUÁNDO PUEDE CONFUNDIRSE CON OTROS PROBLEMAS?

La ansiedad puede compartir síntomas con diferentes problemas psicológicos y también con algunas condiciones médicas. El cansancio, las alteraciones del sueño, las palpitaciones, los mareos, la dificultad para concentrarse o determinadas molestias físicas no son exclusivos de la ansiedad.

También puede aparecer junto a la depresión, el estrés, determinados trastornos del sueño o dificultades relacionadas con otras situaciones psicológicas.

Por eso es importante no quedarse únicamente con el síntoma. Una misma manifestación puede tener diferentes causas, y comprender qué está ocurriendo es parte esencial de una buena evaluación psicológica.