Psicólogo para adolescentes en Sabadell

Terapia para adolescentes en Sabadell

La adolescencia no es una enfermedad que haya que curar.

Terapia para adolescentes en Sabadell con Vicente Navarro Escriba

Una etapa de cambios

Todo se mueve a la vez

Cambian el cuerpo, la forma de relacionarse con los demás, la manera de entender el mundo y, progresivamente, la propia identidad.

No siempre resulta fácil comprender qué está ocurriendo. En ocasiones, el malestar aparece como ansiedad, irritabilidad, aislamiento, dificultades escolares, conflictos familiares, inseguridad o cambios en la conducta.

Vicente Navarro Escriba
Psicólogo General Sanitario · Colegiado n.º 5636 (COPC)

La terapia para adolescentes ofrece un espacio de escucha y confidencialidad donde poder comprender aquello que está ocurriendo y encontrar nuevas formas de afrontar las dificultades propias de esta etapa.

La intervención se adapta a la personalidad, las circunstancias y el momento vital de cada adolescente. Mi formación en psiquiatría infanto-juvenil en el Hospital Universitario Vall d'Hebron y más de 36 años de experiencia clínica orientan este trabajo.

Motivos de consulta

¿Cuándo puede ser necesaria una terapia para adolescentes?

Durante la adolescencia pueden producirse cambios emocionales y conductuales que forman parte del propio desarrollo. Sin embargo, cuando determinadas dificultades se mantienen, generan sufrimiento o comienzan a interferir en la vida familiar, escolar o social, puede ser conveniente realizar una valoración psicológica.

La intervención puede ser adecuada ante situaciones como:

Construirse a uno mismo

La adolescencia y la construcción de la identidad

Durante la adolescencia comienza a adquirir especial importancia una pregunta que acompaña al ser humano durante toda su existencia:

¿Quién soy?

La necesidad de diferenciarse, encontrar un lugar entre los demás y construir una identidad propia puede generar inseguridad y conflictos.

La relación con los padres cambia.

La opinión de los amigos adquiere una importancia especial.

La imagen personal puede convertirse en una fuente de preocupación.

Las relaciones afectivas comienzan a adquirir nuevas dimensiones.

Y aquello que anteriormente parecía claro puede empezar a ser cuestionado.

En determinadas ocasiones, estas dificultades pueden expresarse mediante ansiedad, aislamiento, irritabilidad, conductas desafiantes o una pérdida de interés por actividades que anteriormente resultaban satisfactorias.

Comprender estos cambios permite diferenciar las dificultades propias del desarrollo de aquellas situaciones que requieren una intervención psicológica.

Comprender antes de corregir

Cuando el malestar aparece como conducta

En ocasiones, el adolescente no expresa directamente aquello que le ocurre.

Puede encerrarse en sí mismo.

Mostrar irritabilidad.

Rechazar cualquier conversación.

Disminuir su rendimiento escolar.

Alejarse de sus amigos.

O responder con agresividad ante situaciones que anteriormente podía afrontar de otra manera.

La conducta puede convertirse entonces en una forma de expresar un malestar que todavía no ha podido ser elaborado.

La intervención no consiste únicamente en intentar modificar una conducta determinada. Es necesario comprender qué está expresando y qué significado tiene para el adolescente.

Un espacio con reglas claras

Confidencialidad

Para que un adolescente pueda hablar con libertad necesita saber que aquello que dice en consulta no será trasladado a su familia sin su consentimiento, salvo en aquellas situaciones en las que exista un riesgo para su seguridad.

Esa confidencialidad no es un detalle secundario: constituye la base sobre la que se construye la relación terapéutica. Los padres reciben la orientación necesaria sobre el proceso, sin que ello suponga desvelar el contenido de las sesiones.

El papel de la familia

Adolescentes, familia y autonomía

Una de las características fundamentales de esta etapa es la búsqueda progresiva de autonomía. El adolescente necesita construir su propia identidad y tomar decisiones cada vez más independientes, mientras la familia debe adaptarse a estos cambios.

Este proceso no siempre resulta sencillo. Pueden aparecer discusiones constantes, dificultades para establecer límites, problemas de comunicación o una sensación de incomprensión tanto por parte del adolescente como de sus padres.

La intervención psicológica puede ayudar a comprender estas dificultades y favorecer una comunicación más adecuada. Cuando resulta necesario, el trabajo puede incorporar orientación familiar o intervención con la familia, siempre teniendo en cuenta las características de cada situación.

El objetivo no es buscar culpables, sino comprender qué está ocurriendo y favorecer unas relaciones familiares más saludables.

Rendimiento y expectativas

Estudios, presión y futuro

El rendimiento académico puede convertirse durante la adolescencia en una importante fuente de presión. La necesidad de obtener buenos resultados, las expectativas familiares, la comparación con otros compañeros y la incertidumbre respecto al futuro pueden generar ansiedad y sensación de fracaso.

En algunos adolescentes aparece una contradicción especialmente dolorosa:

Saber que hay que avanzar, pero no saber hacia dónde.

La intervención puede ayudar a comprender las dificultades relacionadas con la motivación, la organización, la autoestima y la presión académica, así como a desarrollar recursos para afrontar esta etapa.

El proceso

¿Cómo se plantea la intervención?

La terapia parte de una valoración individualizada. Cada adolescente presenta una personalidad, una historia familiar y unas circunstancias diferentes. Por ello, el proceso terapéutico debe adaptarse a cada caso.

El enfoque es integrador, incorporando diferentes perspectivas psicológicas según las necesidades de la persona. Pueden utilizarse recursos procedentes de la terapia cognitivo-conductual, la perspectiva sistémica, el enfoque humanista, la logoterapia y la perspectiva existencialista, entre otros planteamientos.

El objetivo es favorecer una mayor comprensión de los pensamientos, emociones y conductas, desarrollar recursos personales y ayudar al adolescente a afrontar las dificultades de una manera más autónoma.

Sesiones presenciales y online

La atención se realiza de forma presencial en mi consulta de Sabadell Centro y, cuando las circunstancias y la edad lo permiten, también mediante terapia online. Las sesiones tienen una duración aproximada de 45 a 60 minutos y un precio de 70 €.

Áreas de trabajo

Algunas de las dificultades que pueden trabajarse

Un espacio propio para poder hablar

Durante la adolescencia puede resultar difícil hablar con los padres sobre determinadas cuestiones. No siempre porque exista un problema familiar. A veces simplemente porque el adolescente necesita disponer de un espacio propio donde poder expresar aquello que todavía no sabe cómo explicar.

La terapia proporciona ese espacio de escucha y reflexión. Un lugar donde poder hablar de aquello que preocupa, de las relaciones, de la familia, de los estudios, de la identidad, del futuro o de cualquier otra cuestión que esté generando malestar.

Porque crecer también significa comenzar a descubrir quién se quiere llegar a ser.

Reserva una primera visita

Cuando las dificultades emocionales, conductuales, familiares o escolares comienzan a interferir en la vida cotidiana del adolescente, una valoración psicológica puede ayudar a comprender mejor la situación.

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