Tratamientos · Psicólogo en Sabadell
Tratamiento de los miedos y las fobias en Sabadell
El miedo lleva miles de años a nuestro lado. Nos acompaña, nos advierte y nos protege ante aquello que percibimos como peligroso. El problema aparece cuando deja de ser una señal útil y empieza a decidir por nosotros: cuando dejamos de hacer cosas, evitamos lugares o personas y organizamos la vida alrededor de aquello que tememos.
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Una cosa es tener miedo. Otra muy diferente es vivir bajo sus órdenes. Comprender qué nos está queriendo decir el miedo puede ser el primer paso para que deje de gobernar nuestras decisiones.
¿Qué es el miedo?
El miedo es probablemente una de las emociones más antiguas que conocemos. Nos acompaña desde hace miles de años y cumple una función clara: protegernos ante aquello que percibimos como peligroso.
El problema aparece cuando el miedo deja de ser una señal que nos ayuda a protegernos y comienza a decidir por nosotros, cuando empezamos a evitar lugares, situaciones o personas y a organizar la vida alrededor de aquello que tememos.
Quizá por eso la pregunta no sea solamente «¿cómo puedo dejar de tener miedo?», sino también «¿por qué el miedo se ha convertido en mi dueño?».
Síntomas del miedo y las fobias
El miedo puede aparecer de muchas maneras: preocupación, inquietud, tensión, sensación de peligro, necesidad de escapar o de evitar aquello que nos asusta.
También puede manifestarse físicamente mediante palpitaciones, temblores, sudoración, sensación de falta de aire, mareos, tensión muscular, náuseas o sensación de pérdida de control.
- Preocupación, inquietud y sensación de peligro
- Necesidad de escapar o de evitar la situación temida
- Palpitaciones, temblores y sudoración
- Sensación de falta de aire y mareos
- Tensión muscular y náuseas
- Sensación de pérdida de control
En las fobias, el miedo puede concentrarse en un objeto, animal, situación o circunstancia concreta, y en ocasiones llega a ser tan intenso que la persona modifica su vida para no encontrarse con aquello que teme. Entonces el miedo ya no aparece solo ante el peligro: empieza a gobernar la conducta.
¿Cuándo pedir ayuda?
Cuando el miedo comienza a impedirnos vivir como queremos.
Cuando evitamos situaciones que nos gustaría afrontar, cuando necesitamos que otras personas nos acompañen para sentirnos seguros o cuando dedicamos demasiado tiempo a intentar controlar aquello que podría ocurrir.
No hace falta esperar a que el miedo sea insoportable. Si poco a poco vamos dejando de hacer cosas por miedo, quizá ya sea el momento de preguntarnos qué lugar está ocupando en nuestra vida.
El miedo suele compartir síntomas con la ansiedad y los ataques de pánico. Si tu malestar encaja mejor en alguno de esos cuadros, puede interesarte revisar esas páginas.
¿Cómo se trabaja en consulta?
Trabajar un miedo no significa simplemente enfrentarse a él de cualquier manera.
Primero hay que comprenderlo: saber qué lo desencadena, qué pensamos cuando aparece, qué hacemos para protegernos, qué evitamos y qué significado tiene ese miedo para nosotros.
En algunos casos será necesario aprender progresivamente a afrontar aquello que se teme, evitando que la huida siga reforzando el miedo. En otros, será importante comprender experiencias anteriores, conflictos, inseguridades o circunstancias que han contribuido a que ese temor aparezca o se mantenga.
Porque luchar contra el miedo sin comprenderlo puede hacer que aumente. A veces necesitamos dejar de preguntarnos solamente «¿cómo consigo que desaparezca?» y empezar a preguntarnos «¿qué me está intentando decir?».
El trabajo se realiza en terapia individual, con sesiones de 45 a 60 minutos, de forma presencial en la consulta de Sabadell centro o mediante terapia online.
¿Qué tipo de terapias pueden ayudar?
La terapia cognitivo-conductual cuenta con estrategias especialmente útiles para determinados miedos y fobias, entre ellas el trabajo progresivo con las situaciones que se evitan y la modificación de determinados pensamientos y conductas.
Pero no todos los miedos son iguales ni tienen el mismo origen. Los enfoques humanistas, existenciales, sistémicos o psicodinámicos pueden ayudar a comprender la historia personal, las relaciones y el significado que ese miedo tiene para cada persona.
Por eso considero que no se trata únicamente de vencer el miedo, sino de comprenderlo y conseguir que vuelva a ocupar el lugar que le corresponde.
¿Cuándo puede confundirse con otros problemas?
El miedo puede formar parte de diferentes problemas psicológicos y compartir síntomas con la ansiedad, las crisis de pánico, el estrés o determinadas situaciones traumáticas.
También puede ocurrir que una persona piense que tiene una fobia cuando en realidad existe un miedo más generalizado, una preocupación constante o una dificultad diferente que necesita ser comprendida.
Por eso es importante mirar más allá de aquello que provoca miedo. No solamente importa qué tememos, sino cómo vivimos ese temor, qué hacemos para evitarlo y hasta qué punto está condicionando nuestra vida.
Algunos síntomas físicos del miedo también pueden tener causas médicas. Si aparecen de forma intensa o repentina, conviene descartarlas con tu médico de cabecera.
Opiniones de pacientes
Mi experiencia ha sido muy positiva. Me ha ayudado mucho en un momento en el que estaba lidiando con ansiedad mediante una filosofía de vida y unas reflexiones que me acompañan en el día a día. Vicente es una persona cercana, amable y con un toque de humor que hace muy fácil sentirse comprendida y acompañada.
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Preguntas frecuentes sobre los miedos y las fobias
¿Cuándo debo pedir ayuda por un miedo o una fobia?
Cuando el miedo empieza a impedirte vivir como quieres: cuando evitas situaciones que te gustaría afrontar, necesitas que otras personas te acompañen para sentirte seguro o dedicas demasiado tiempo a controlar aquello que podría ocurrir. No hace falta esperar a que el miedo sea insoportable.
¿Es lo mismo el miedo que una fobia?
No exactamente. El miedo es una emoción natural que nos protege ante el peligro, mientras que en la fobia ese miedo se concentra de forma intensa en un objeto, animal, situación o circunstancia concreta y lleva a evitarla de manera sistemática, aunque el peligro real sea escaso o inexistente.
¿Basta con enfrentarse al miedo sin más?
Luchar contra el miedo sin comprenderlo puede hacer que aumente. Antes de afrontarlo conviene entender qué lo desencadena, qué pensamos cuando aparece y qué función cumple, para que el proceso de exposición se haga de forma progresiva y no refuerce la huida.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Depende de cuánto tiempo lleve instaurado el miedo y de qué lo esté manteniendo. Las sesiones duran entre 45 y 60 minutos y su frecuencia se adapta a cada momento del proceso. En la valoración inicial se plantea una expectativa realista.
¿Se pueden tratar online?
Sí. Las sesiones online tienen la misma duración, el mismo precio y la misma confidencialidad que las presenciales, y son especialmente útiles cuando el propio horario laboral dificulta los desplazamientos.
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