Vicente Navarro Escriba,psicólogo general sanitario en Sabadell

LA ANSIEDAD: MI COMPAÑERA INCANSABLE

Ansiedad, estrés y psicoterapia: una reflexión sobre cómo el ritmo de vida moderno condiciona nuestra salud mental

 La ansiedad es una de las experiencias psicológicas más frecuentes del ser humano. Nos acompaña desde la infancia hasta la vejez y aparece tanto en situaciones de sufrimiento como de alegría. Después de más de 36 años de ejercicio profesional como psicólogo he tenido, unas veces, que pelear y, otras, aprender a convivir con una constante que siempre ha permanecido presente: la ansiedad. La he visto asociada a la enfermedad, a un nacimiento, al comienzo de una relación, a un nuevo trabajo y a innumerables cambios vitales. En unos casos ha ido acompañada de tristeza; en otros, de ilusión.

    La ansiedad nos acompaña desde que nacemos, primero con cosas tan básicas y elementales como hambre y dolor; después con cosas más complejas que imponen nuestro modo de vida.

Con frecuencia llegan a consulta niños con inquietud, dificultades de atención o problemas para dormir. Antes de pensar exclusivamente en un trastorno del neurodesarrollo, conviene preguntarse también por el nivel de estrés al que están sometidos. Recuerdo la sorpresa de un médico amigo cuando le manifesté que los niños de nuestra época estaban muy estresados. Él se sorprendió. A lo cual le describí como era el día a día de los niños en época lectiva: se levantan con la ansiedad de los padres que ven que no llegara puntual al colegio y eso les hará llegar tarde a su jornada laboral, la ansiedad del niño ante sus profesores porque no se sabe la lección, la ansiedad en las relaciones con los compañeros en el patio. Salir del colegio con ansiedad porque tienen que llegar a las extraescolares comiéndose la merienda corriendo. Llegar a casa con el agotamiento físico y mental de la jornada y con la misma ansiedad, ducharse, hacer los deberes, cenar y dormir. En muchos casos que vienen a consulta y debemos tratar el insomnio infantil, el bruxismo,.. les hago ver la ansiedad con la que toda la familia vive el día a a día. En algunos de los niños que llegan a consulta observo síntomas que, antes de pensar exclusivamente en un trastorno del neurodesarrollo, invitan también a reflexionar sobre el nivel de estrés al que están sometidos. El ritmo de vida actual, las prisas, la presión académica, las actividades extraescolares y la ansiedad que muchas veces transmitimos los adultos forman parte del contexto en el que esos niños crecen.

    ¿Y si el problema no fuera únicamente la ansiedad, sino la forma en que vivimos?. Toda esta situación me ha llevado desde hace tiempo a pensar en el Samsara hindú , el cual para algunas escuelas hindús esta marcado por el sufrimiento, el apego, el deseo y la ignorancia sobre la verdadera naturaleza de la realidad. El objetivo último es alcanzar la Moksha, es decir, liberarse del ciclo de renacimientos y unirse a la realidad suprema( Brahman). Es decir, si el Brahman representa la unidad profunda de la existencia, la psicoterapia puede entenderse como el camino que permite atravesar las ilusiones del ego para acercarse a una experiencia más autentica de uno mismo y la realidad.

   Resulta difícil no establecer cierto paralelismo con nuestra sociedad occidental. Vivimos con la sensación permanente de que siempre falta tiempo, de que siempre queda algo por conseguir y de que descansar parece un lujo reservado para las vacaciones. Paradójicamente, cuanto más progresa la tecnología, menos tiempo parece quedarnos para disfrutar de la vida. En nuestro mundo occidental la falta de tiempo y la consecución de deseos hace que ya desde muy pequeños vivamos un mundo de ansiedad, en donde pareciera que el único contacto con una realidad tranquila sea en vacaciones(cada vez más cortas).Es decir cada vez menos tiempo para el placer y más para la ansiedad. A menudo pienso en mi abuelo, agricultor. No tenía electricidad durante buena parte de su vida ni disfrutó de los avances tecnológicos actuales. Sin embargo, tenía algo que nosotros parecemos haber perdido: tiempo. Resulta paradójico comprobar cómo, disponiendo hoy de tantos recursos destinados a facilitarnos la vida, vivimos mucho más deprisa y con mucha más ansiedad. Tendríamos que darle mucha más importancia a la ansiedad y poner medidas adecuadas para poderla disminuir. Quizás  nunca consigamos eliminar completamente la ansiedad, porque forma parte de la condición humana. Pero sí podemos aprender a relacionarnos con ella de una manera diferente. Tal vez el verdadero objetivo de la psicoterapia no sea vivir sin ansiedad, sino dejar de convertirla en el centro de nuestra existencia. Solo entonces comenzaremos a recuperar algo que la velocidad del mundo moderno parece habernos robado: la capacidad de vivir el presente.

Quizá la ansiedad no sea siempre el enemigo que debemos combatir, sino el mensaje que necesitamos aprender a comprender.

 

 

Vicente Navarro Escriba
Psicólogo General Sanitario · Sabadell
N.º Colegiado 5636 (COPC)
Más de 36 años de experiencia clínica

Autor de los artículos de este blog sobre psicología, psicoterapia y salud mental, elaborados a partir de la experiencia clínica, la evidencia científica y la reflexión sobre la naturaleza humana.

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